¿Qué nos pasa cuando nos quedamos mudos pero con un sentimiento claro dentro nuestro? ¿Nunca sentiste que las palabras se quedan atoradas justo antes de llegar a la boca? Eso pasa por lo general cuando la sensación, lo vivido, no encaja dentro de vocales y consonantes. Entonces se te quedan mirando, incluso hasta dudando por la simple imposibilidad de no contar con dos idiomas. Porque uno no alcanzó.
Pero la impotencia es más fuerte y entonces llega el abrazo, el beso. Y entra en escena ese silencio que lo inunda todo. Creyendo que lo peor pasó, repasás el abecedario para constatar que el cuello de botella semántico sigo tal y como lo dejaste.
Pero sabés qué? Cada vez que pasa eso, hay que dar gracias de no poder hacerlo. Porque el lenguaje le queda chico al sentimiento; porque por un silencio hubo mil acciones; porque ambos sabemos que lo breve, dos veces bueno.
A medida que pasa el tiempo, el desafío no es quererte. Sino re inventar el idioma, especular con letras, comas y silencios con la esperanza de ver tu sonrisa cada vez mas generosa. Como tu imagen en la habitación de los espejos, el desafío real se multiplica.
Y vos sabés que amo los desafíos. Feliz Cumple!!!