domingo, 6 de enero de 2008

La mejor decisión, lejos

Descubrí que ya no necesito manuales, ni tengo que pensar antes de hablar, y que te hablo sin decir palabra alguna. Esperaba encontrarte, pero no te buscaba. Y cuando llegaste, encontré todo lo demás. Pusiste alas y sangre, las cosas en su lugar, mi mirada mas lejos. Por eso te regalé mi aliento, la llave de todas mis puertas y la mitad de mis deseos. Me robaste el cuerpo y el alma pero no te lo voy a reprochar, sino pedirte que no me los devuelvas. Está bueno que estés, pero mejor será si te quedás. Porque de ser así, ya no necesito nada